Los topes y la usura.

En medio de la flexibilización financiera, el Banco Central actualizará el mes próximo el tope a las tasas usurarias que aplican los bancos para la financiación con tarjeta de crédito. Ese tope, que comenzará a regir a partir del martes (primer día hábil de abril), será de 60,19 por ciento anual. Es uno de los pocos límites que impone actualmente la entidad que conduce Federico Sturzenegger a los bancos luego de que desmantelara los topes mínimos sobre las tasas pasivas (para depósitos) y máximos para las activas (por préstamos) que había dispuesto el gobierno anterior. Este mes también rige un nuevo recorte en el tope máximo a las comisiones que los bancos emisores de tarjetas de crédito y débito cobran a los comercios por cada transacción.

La tasa de interés límite fijada por la Ley de Tarjetas de Crédito es hasta 25 por ciento superior a la del préstamo más caro que ofrezcan los bancos, la cual surge de la encuesta mensual que efectúa el BCRA para determinar el costo máximo a cobrar para entidades financieras no bancarias. Como resultado de ese relevamiento, para abril surgió un tope de 60,19 por ciento anual.

Por su parte, en abril del año pasado se aplicó el primer ajuste en el tope de las comisiones, que se denominan tasas de intercambio y son el componente principal del arancel que cobran a los comercios por aceptación de pagos con tarjeta. En ese momento se redujo esa tasa de 3 por ciento sobre la transacción para cualquier tipo de plástico a 1 por ciento para el uso de tarjeta de débito y a 2 por ciento para la de crédito. A partir de ese martes, esas tasas deberían bajar a 0,9 y 1,85 por ciento respectivamente, según la norma del BCRA. En 2019 se reducirán a 0,8 y 1,65 por ciento. Para 2020 serán recortadas hasta 0,70 y 1,5 por ciento y en 2021 quedarán fijadas en 0,6 para débito y 1,3 para crédito.